El 18 de julio de 1994 el atentado contra la mutual judía de la Ciudad de Buenos Aires asesinó a 85 personas e hirió a otras más de 300, en quienes dejó múltiples secuelas que aún persisten.

Entre ellos había empleados de la Mutual, personas que estaban circunstancialmente en la bolsa de trabajo, el dueño de una imprenta cercana, el repartidor de una panadería y albañiles y electricistas que hacían reparaciones en el lugar.

El ataque contra esta organización social y comunitaria, fundada en 1894 por inmigrantes judíos provenientes de distintos lugares de Europa, conmocionó a todo el país. Pero no era la primera vez que la numerosa comunidad judía de Argentina, la mayor de toda América Latina, hoy de unos 400 mil miembros, era el blanco de un atentado terrorista.

Dos años antes, el 17 de marzo de 1992, un ataque suicida con un auto cargado de explosivos contra la embajada de Israel había causado la muerte de 22 personas y dejado a 242 heridos. Nunca fueron identificados los culpables.

La principal hipótesis es que el atentado habría sido provocado por un coche bomba que se estrelló contra el edificio ubicado en el número 633 de la calle Pasteur. Pero al cumplirse 27 años del mayor ataque terrorista sufrido en Argentina, todavía no está claro quiénes son los culpables.